sábado, 30 de abril de 2011

Máscaras . Ernesto Sábato





Persona quiere decir máscara y cada uno de nosotros tiene muchas.


¿Hay realmente una verdadera que pueda expresar la compleja, ambigua y contradictoria condición humana?.






Siempre es terrible ver a un hombre que se cree absoluta y seguramente solo, pues hay en él algo trágico, quizás hasta sagrado y, a la vez, horrendo y vergonzoso.






Siempre llevamos una máscara, que nunca es la misma, sino, cambia para cada uno de los lugares que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del héroe, la del hermano cariñoso.






Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie nos observa, nos controla,


nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?.






Acaso el carácter sagrado de ese instante se deba a que el hombre está, entonces, frente a la Divinidad o, por lo menos, ante su propia e implacable conciencia.






¡Cuántas lágrimas hay detrás de la máscara!






¡Cuánto más podría el hombre llegar al encuentro con el otro hombre si nos acercáramos los unos a los otros como necesitados que somos, en lugar de figurarnos fuertes!.






Si dejáramos de mostrarnos autosuficientes y nos atreviéramos a reconocer la gran necesidad del otro que tenemos para seguir viviendo, como muertos de sed que somos en verdad ¡cuánto mal podría ser evitado!.


Ernesto Sabato
24 de Junio de 1911- 30 de Abril de 2011

2 comentarios:

David C. dijo...

que gran verdad, tantas máscaras nos ponemos. lo importante es que seamos auténticos de una sola máscara.

claudia dijo...

Si es así ,pero son parte de la vida , a diferencia de los animales, que son mas simples, puros y directos , nosotros las utilizamos... el humor , para luchar contra la pena, la ironía para demostrar lo injusto, la sutileza, para no agraviar cuando deberiamos, la diplomacia, para el mismo fin ... la sonrisa, aun cuando no estemos alegres, para contribuir a la paz, y la amabilidad, aun cuando estamos cansados o sumidos en nuestros problemas, porque queremos que el otro se sienta bien . No todas las máscaras son malas, el tema, es ser observador y reconocer las propias y las ajenas... casi utópico el objetivo... pero la busqueda de la verdad, es utópica en si misma.